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"Fue como si se partiera la Tierra": Lutto Kututo, el pueblo destruido por enormes grietas en Perú

Sino más bien, con un proceso ya conocido para los geólogos.Todos los años, Lutto recibe fuertes lluvias, sobre todo de noviembre a marzo.El agua se filtra en el suelo, que en este pueblo contiene materiales arcillosos y está "altamente fracturado", según el Ingemmet y el Instituto Geofísico del Perú (IGP).La gigantesca grieta de 40 km en la Antártica por la que se tuvo que mudar una base científicaLa humedad lo satura y lo satura como a un corcho, hasta que pierde resistencia y se desplaza masivamente, halado por la gravedad.Los científicos llaman a este fenómeno natural "reptación del suelo".Ocurre en varias partes del mundo, generalmente donde hay pendientes lo suficientemente inclinadas como para que se deslicen los terrenos, explica Hildegardo Córdova, director del Centro de Investigación de Geografía Aplicada de la Pontificia Universidad Católica del Perú, a BBC Mundo.De hecho, la reptación ya ha ocurrido antes en otros lugares de Perú, atravesado de norte a sur por la Cordillera de los Andes.Por ejemplo, en 2015 numerosas infraestructuras de Socosbamba, Áncash (región de la sierra al norte de Lima), se destruyeron a causa de las rajaduras de hasta dos metros de profundidad que se abrieron en el pueblo."La gente tiene miedo de que la trague la tierra": el pueblo de Perú que se hundePero en Lutto, donde está BBC Mundo, varias grietas parecen pozos negros por dentro.Es imposible distinguir el fondo mientras caminamos al borde de ellas.Productos enterradosPese a que el recorrido por el hundimiento parece arriesgado, Gregorio Abiega y cuatro de sus vecinos avanzan tranquilos, como quien pasea con amigos.Los cinco van conversando alternativamente en español y en quechua y recogiendo tunas para reemplazar el almuerzo.Sus edades oscilan entre los 50 y 71 años, pero se deslizan como jóvenes entre aberturas estrechas, desniveles y derrumbes de tierra y piedras.Yo me quedo un poco atrás debido a la relativa escasez de oxígeno en la zona, que queda a unos 3.400 metros sobre el nivel del mar, y a que el sol quema como decenas de bombillas de luz encendidas sobre el cuerpo.Al llegar a los escombros de la casa de Abiega, el techo es lo único reconocible de la vivienda.El anciano no ha podido rescatar nada de ahí: "Todos mis productitos están totalmente enterrados: maíz, trigo, cebada, chuño, habas", lamenta.Él y sus vecinos perdieron cosechas y también algunos cultivos de maíz, hortalizas, papas, habas, alfalfa, duraznos, capulíes, manzanas, entre otros.Perdieron, además, un camino que los llevaba de Lutto hacia Llusco, y la posta médica quedó triturada por los deslizamientos.La escuela sigue en pie, pero no se sabe por cuánto tiempo más: ha sido declarada como estructura de "alto riesgo".¿Pudieron los residentes de Lutto ahorrarse todo este desastre?"Hay técnicas para prevenir (la reptación de suelos), pero son caras y habría que ver el costo-beneficio", sostiene Hildegardo Córdova.