López Obrador, ante una carambola de tres bandas

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Por Sin desperdicio 26 julio, 2018

A la cabeza del Gobierno federal y con mayoría en ambas cámaras del Congreso, Morena es el partido que más dinero público recibirá a partir del próximo año.


Con base en el resultado final de la elección para renovar la Cámara de Diputados, el partido encabezado por el futuro presidente, Andrés Manuel López Obrador, podría disponer en 2019 de 1 mil 600 millones de pesos.


Sin contar el financiamiento de campaña, en 2018 Morena recibió 441.6 millones de pesos, por lo que, tan solo en un año, incrementaría en más de mil millones de pesos su financiamiento público.


Partiendo de que el padrón electoral de este año es de 89.3 millones de personas y la Unidad de Medida y Actualización (UMA), cuyo 65 por ciento del valor debe ser multiplicado por el total del padrón para sacar el financiamiento, es de 80.6 pesos, la bolsa de financiamiento ordinario del próximo año será de alrededor de 4 mil 680 millones de pesos; es decir, 383 millones de pesos más que en 2018.


Mientras que Morena se servirá con la cuchara grande en 2019, el PAN tendría cerca de 888 millones de pesos, cifra casi idéntica a los 867 millones que, sin contar el financiamiento de campaña, obtuvo en 2018.


El PRI, que en 2018 tuvo de financiamiento ordinario, específico y postal de mil 100 mil millones de pesos, se perfilaría a recibir el próximo año 837.4 millones de pesos, es decir, tendría una pérdida de 304.5 millones de pesos.


El PRD pasaría de recibir 525.4 millones en 2018, a 416 millones en 2019; en cambio, los otros tres partidos minoritarios aumentarían sus recursos, pues el PVEM, pasaría de 366.1 millones a 398.8 millones; MC, de 366.1 millones de pesos a 381.9 millones, y el PT, de 258.2 millones a 365 millones de pesos.


Sin embargo, hablar de casi 5 mil millones de pesos de financiamiento público a los partidos políticos para el primer año de gobierno, cuando la narrativa construida por años es la de la austeridad republicana y existiendo un malestar ciudadano, que incluye a una gran parte de los 30 millones de votos obtenidos por Morena, con relación a que los partidos políticos no deberían de recibir esas carretonadas de dinero que se utilizan para gastos suntuarios, derroches y excesos de todo tipo pagados por la sociedad, surge una gran oportunidad política que finalmente pueden hacer realidad, sin ayuda y al mismo tiempo para dejarlo muy claro, sin pretextos:


REDUCIR EL FINANCIAMIENTO PÚBLICO A LOS PARTIDOS POLÍTICOS.


Partiendo de la base de que Morena no quiere ser la fuerza política más adinerada de México, López Obrador ha dejado claro que su partido no aceptará el financiamiento que el INE le dará durante el próximo gobierno.


Esta propuesta la han hecho extensiva para que los demás partidos políticos también renuncien a presupuestos enormes que cada año les da el árbitro electoral.


Dentro de la ideología del partido está la de no disponer de recursos exagerados pese al derecho que por ley tienen al haber sido el partido más votado y por mucho.


López Obrador no quiere figurar como el representante de un partido multimillonario, incongruente con su ideario político y sujeto al escrutinio público de amarrarse el cinturón en el Gobierno y no en casa propia; crear un ambiente general de austeridad y una forma de hacer política es la intención del futuro presidente, al menos así lo ha expresado.


El plan de austeridad de López Obrador no solamente comprende este rechazo al presupuesto que les asignará el INE; también ya están esbozadas iniciativas que se presentarán en el Congreso con el objetivo de que los diputados y senadores de la próxima legislatura verán recortados sus salarios a la mitad, además de la eliminación de primas, seguros médicos privados y bonos, así como también exige el término de choferes privados, autos de lujo y celulares de lujo para cada representante.


El martes pasado, la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky informó que independientemente a renunciar al menos a la mitad de las prerrogativas que les corresponden, su partido analizaba la presentación de una iniciativa de ley para reducir al menos en un 50 por ciento los recursos públicos que se entregan a los partidos políticos.


Ante los escenarios planteados, consejeros del Instituto Nacional Electoral aseguraron que Morena sí tiene la posibilidad, como planteó Andrés Manuel López Obrador, de renunciar a la mitad de los cerca de mil 600 millones de pesos de financiamiento público que recibirá en 2019. Benito Nacif explicó que se puede renunciar a una parte de ese monto, siempre y cuando sea por los cauces institucionales, es decir, que le informe al INE de esa decisión para que el organismo reintegre el dinero a la Secretaría de Hacienda.


Además, los consejeros coincidieron en que es necesaria una reforma al artículo 41 de la Constitución para disminuir la cantidad de recursos del erario que obtienen los partidos cada año, al cual calificaron “finalmente” como excesivo, incluso consideran que hay un amplio margen para la revisión de todo el sistema de financiamiento de campañas de partidos políticos para disminuir la carga de los partidos políticos al erario.


El análisis del financiamiento no solo debe ser a nivel federal, sino también a nivel local, pues tras la reforma electoral de 2014 los partidos reciben, aunque parezca una locura y no lo podamos creer, prerrogativas en las 32 entidades por un monto casi idéntico al federal, es decir más de 4 mil millones de pesos adicionales a su financiamiento nacional.


La ciudadanía que se mantiene ávida de lo que está sucediendo en este periodo de transición tan inusitado, tiene muy claro que López Obrador no es responsable en tanto no inicie su Administración el próximo 01 de diciembre, sin embargo, las expectativas generadas son tan grandes que las exigencias han empezado, entre sus detractores como si ya estuviera gobernando y en sus huestes como anhelos y deseos por los cuales le dieron su voto.


A diferencia de otros temas, el tema particular de la reducción del financiamiento público a los partidos políticos, puede ser definido por López Obrador y su primer círculo aun sin estar en funciones; de hecho, hace unas horas legisladores de su partido pusieron sobre la mesa una iniciativa de ley para hacerlo, de tal forma que incluso de aprobarse en “fast track” podría incidir en el Presupuesto de Egresos 2019.


De acuerdo a mí lógica, los primeros tres meses de la Legislatura (antes de la toma de posesión) serán intensos y cruciales para toda una serie de reformas que pretenden impulsar los legisladores de Morena para arrancar con la mesa puesta y con la menor cantidad de ataduras; cabe aclarar que estoy hablando en términos legislativos racionales sin sugerir cambios radicales ni absurdos como los que durante la guerra sucia, en la campaña electoral y aun ahora, se han externado y sugerido que haría.


Sin duda, renunciar al financiamiento -aunque pueda sonar heroico- no es lo mismo que impulsar una reforma para modificar la legislación vigente en materia de prerrogativas a los partidos políticos, esta era una oportunidad de oro para pasar del discurso a los hechos aun antes del 01 de diciembre, y decidieron tomarla de inmediato, es el primer gran paso dentro de su narrativa.


Esta coyuntura coloca en una posición privilegiada a López Obrador, ante una carambola de tres bandas sin desperdicio: Congruencia, Austeridad y Ejemplo.


Adicionalmente, esta medida obligará a mejorar el desempeño de todos los partidos políticos y podría coadyuvar a reducir los negocios familiares o de grupo en algunas franquicias políticas mal llamadas partidos.