Ejecutados en pirata llevaban ¢1 millón

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Uno de los fallecidos era instructor de taekwondo en Horquetas de Sarapiquí


El doble homicidio ocurrido la noche del martes en el que fallecieron Luis Antonio Ríos Rayo y William Chévez Tijerino en Guápiles parece ir tomando forma con respecto a los motivos de la ejecución.


Fuentes cercanas a la investigación, explicaron a DIARIO EXTRA que los sujetos viajaban con una importante cantidad de dinero en efectivo dentro del automotor en el que perecieron, descartando la teoría de un robo.


La información fue confirmada por el departamento de prensa del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), tras una consulta del Periódico del Pueblo.


“En el vehículo se encontró dinero en efectivo, poco más de ¢1 millón (...) no hay indicios de nada más dentro del automóvil”, informaron desde la oficina de prensa.


Las hipótesis ahora giran en torno a un ajuste de cuentas, posiblemente por un tema relacionado a la venta de drogas, o bien a una rencilla personal, algo que aún se investiga.


Algo que llama la atención de los investigadores es que ninguno de los dos afectados contaba con antecedentes penales en los archivos del OIJ o los del Ministerio de Seguridad Pública (MSP).


También el hecho de que ninguno de los asesinados residía en la zona, sino que eran vecinos de Horquetas en Sarapiquí, dejando la duda de por qué se encontraban en el sector de La Marina y desde hace cuánto los venían siguiendo.


Chévez Tijerino, se dedicaba a trabajar como taxista pirata y además daba clases de taekwondo, mientras Ríos Rayo era oriundo de Nicaragua y no se sabe aún si mantenía un oficio estable.


Ríos Rayo falleció en el sitio tras recibir 7 impactos de bala, mientras que Chévez Tijerino murió minutos después en el centro médico tras recibir un disparo en la cabeza.


Ahora la duda de los especialistas es si ambos eran las víctimas, o bien solo uno fuera el objetivo y el otro fallecido tuvo la mala suerte de ser un daño colateral.


LES LLOVIÓ PLOMO

Según el informe preliminar, a las 6:30 p.m. los hoy occisos se encontraban dentro de un vehículo estacionado y al sitio llegaron dos hombres a bordo de una motocicleta.


Ellos realizaron una serie de disparos contra la parte delantera del automotor; acercándose primero por el lado del conductor, luego dieron vuelta y volvieron a volar plomo en el mismo lugar.


De inmediato, los testigos llamaron a la Cruz Roja Costarricense para que brindara auxilio a los afectados, sin embargo, la suerte estaba echada y no había mucho que pudiera hacerse.


Al llegar los socorristas ya el chofer no tenía signos de vida y el acompañante estaba vivo, pero su estado era crítico porque tenía impactos de bala en la cabeza y el resto del cuerpo.


Agentes judiciales realizaron el levantamiento de los cuerpos que trasladaron a la morgue para realizar la respectiva autopsia y el caso se mantiene bajo investigación.


En la escena las autoridades encontraron 18 casquillos de bala, los cuales serán sometidos a pruebas de comparación para determinar si la misma arma se utilizó en otros crímenes.


LO RECUERDAN CON CARIÑO

El fallecimiento de William Chévez Tijerino cayó como un balde de agua fría para muchas personas en la comunidad, como sus compañeros de trabajo con los que solía compartir.


Así lo explicó Yordi Arley, otro taxista informal que aseguró que todo lo que pasó ha sido de manera sorpresiva, pues “Barón”, como le decían, nunca tuvo problemas con nadie y nunca supieron que anduviera en malos pasos.


“Él fue más que un compañero, fue un amigo, nos tendió la mano cuando necesitábamos un favor, si nos quedábamos pegados él nos iba a sacar”, dijo.


“Un excelente compañero y amigo, siempre vacilaba cuando terminábamos la jornada laboral. Era como de la familia y por eso nos duele demasiado”, agregó.


Las autoridades continúan en el proceso de esclarecer las conexiones de ambos sujetos, su pasado y qué pudo motivar para que fueran acribillados de tal manera.